23 de febrero de 2015

perros cobardes

(A la manera de David González)


Las cámaras de la Sexta lo graban:
Sinaí Giménez, conocido como
el príncipe de los gitanos, junto
a una masa de familia mórbida (cuatro
o cinco hombres y otras tantas mujeres)
amedrentan a 5 guardias civiles que
asustados retroceden.
5 picoletos con su uniforme reglamentario
5 picoletos con sus armas reglamentarias
completamente acojonados
5 picoletos con su congoja reglamentaria.

Uno de los gitanos le lanza
a la cara, a menos
de un metro de distancia,
el contenido de lo que parece
una botella de agua a uno de esos 5
picoletos                                                           y
éste, recula, retrocede. Con las manos
pide calma, yo me atrevo a decir
CLEMENCIA.
Huyen, sin enfrentarse, sin intentar
detener a nadie
SIN CUMPLIR SU TRABAJO
esa frase a la que los cuerpos de seguridad
-como perros serviles-
se acogen en su defensa del orden.
Aquí si tuvieron tiempo de mirar
a quiénes tenían que pegar
MALTRATAR, ACOSAR, DETENER
para mantener el orden cívico
en la defensa patriótica de su democracia.

Esta vez no se cruzó ninguna
estudiante quinceañera,
ningún jubilado pasaba por allí.
No había peligrosos antisistemas.

NO HACÍAN FALTA HÉROES
NO SE REPARTÍAN PRIMAS
NO HABÍA MEDALLAS EN JUEGO.


18 de febrero de 2015

DE GUERRAS Y SUEÑOS

Primero
le pueden dar por culo a Manhattan.
Después
pueden darle por culo a Berlín.
Lo único que
merece ser conquistado es la poesía.

La que ayer fue arrasada y
hoy me exige rendición.

14 de septiembre de 2014

EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS de DAVID GONZÁLEZ

Tras el primer volumen que recogía parte de la obra poética de David González, junto a reseñas que ayudan a entender la trayectoria, grandeza e importancia de este poeta asturiano en la nueva poesía española, sale ahora a la venta un segundo volumen que en realidad son los tres que faltaban reunidos en un solo tomo.
Creo que este libro es imprescindible en cualquier estantería, un trabajo enorme realizado por José Ángel Barrueco con la complicidad de la Editorial Origami, que se atreve con un tocho descomunal y poco comercial para que vea la luz esta antología crítica sobre uno de los más influyentes poetas contemporáneos de España.
Además ahora, en preventa, lo puedes conseguir firmado por el poeta y muchas más cosas que lo cuenta mejor David en su blog.
No lo dudes, hazte con él.


Más información, AQUÍ


Y por qué no puedo subir la foto de la portada del libro es algo que no me explico, pero en el enlace viene todo



5 de septiembre de 2014

Roberto Rivas, la dignidad

Al bombero de La Coruña Roberto Rivas, que se negó a hacer el desahucio a una señora de 80 años, GRACIAS


hacer tu trabajo

no es hacer

lo que te mandan



si mordiéramos huesos

si fuésemos a por el palo

que tiran aquellos que deforestan

el bosque



pero algunos tienen

yemas en el dedo corazón

punzadas en la almohada

-oí que un sabio lo llamaba dignidad-

salitre lleno de memoria

bajo un traje ignífugo y

un corazón del mismo tamaño

a simple vista del de un perro

policía



la hombría no se mide en Newtons

para sujetar la porra o el maletín

con pegatinas de sus viajes a Suiza

si no en la fuerza

para dejar caer el hacha

soltar una lágrima cómplice y

mirar a los ojos enterrados

del avestruz que ordena y

morder su cuello

sin saña pero con todos

los Newtons del mundo

enterrar el frágil hueso

en el solar sin sombras

mear

marcar el territorio y

con la mandíbula bien arriba

abrir las alas y

aguantar la valentía falsa

de los perros

con su fuerza con sus Newtons

desorientados en la batalla

que les diseñan otros





La dignidad se llama Roberto Rivas.

17 de julio de 2014

MUERTE DE MICHAEL HUTCHENCE

Reseña de El hombre que mató a Michael Hutchence por Julio César Álvarez para Genetika Rock




http://genetikarockradio.com/hombrematomichaelhutchence/




Un libro único, un poemario diferente dispuesto a romper temáticas y convencionalismos en la joven poesía española. Todo gira en torno al vocalista de INXS, Michael Hutchence, aparecido muerto a la precoz edad de 37 años con un cinturón al cuello. Poesía y pop como vínculo de futuro. Por Julio César Álvarez.

J. Malone Miller firma oficialmente ‘El hombre que mató a Michael Hutchence’ (Lupercalia, 2014), un ejercicio de traducción de Jorge Molinero donde nada es lo que parece, los espejos se reflejan desvergonzadamente a sí mismos, y donde resulta complejo diferenciar autor y personaje, creación y límite. Una investigación de una investigación con la banda australiana INXS y el suicidio de su líder como telón de fondo. Aquí Hutchence (encontrado muerto en una habitación de hotel de Sídney con una combinación de alcohol, Prozac y cocaína en sangre), se convierte en un reflejo imantado en el que mirarse musicalmente con detalle (“Mi manía de poner siempre/ una banda sonora a nuestras vidas”), estimulando la sensación de que el nuevo poeta posmoderno se acomoda con más facilidad en el pop de los 80 y 90 que en las viejas fórmulas poéticas del pasado (o en todo caso acaban resultando complementarias). Por eso, los poemas aparecen conectados con versos de la emergente poesía actual, los probables poetas del futuro, Vicente Muñoz Álvarez, Adriana Bañares, Ana Pérez Cañamares o Javier Cánaves, entre otros.
Resuenan por sus páginas ecos del pop con vocación poética (Leonard Cohen y su sustrato más enigmático), un aire sombrío y desafiante, donde la muerte ha venido para quedarse y a la que es mejor seducir o retratar en su enfermiza inercia (“En la 1ª planta/ del hospital clínico,/ el café/ de la máquina/ tiene/ el aroma/ de la muerte”), en un repiqueteo pop o en ese otro arquetipo rock que cultiva el gusto por el caos y la autodestrucción (“no se hicieron en una noche/ los planos de la demolición/ nadie podrá decir que no estaba avisado”). Por ello quizá, Miller, Molinero y todo el que pasa cerca de la influencia de estas páginas, se acaba sintiendo extrañamente parte de ellas, jugando también al equívoco, con sus particulares metamorfosis y caracterizaciones al modo glam de David Bowie. Un aspecto teatral que añade y no resta al conjunto, que genera curiosidad y desafío fílmico (“Una habitación con vistas a la bahía desde el jacuzzi/ En la 524 un tipo se masturba…”), como en esas películas de detectives con gabardina gris.
La figura de Michael Hutchence, catalizadora del talento poético.
‘El hombre que mató a Michael Hutchence’ posee la estructura de un disco (o de varios discos interconectados), con bonus tracks y un evidente juego con la semiótica pop. Por eso la obra en su conjunto se vive, se lee, se escucha, como un juego efectista con las infinitas emociones asociadas a la música popular. Así, aunque el lector se identifique más o menos con la intimidad mostrada, sí que juega de inmediato con todos esos otros códigos que la obra propone. La forma y el fondo acaban siendo casi lo mismo (otro nuevo juego de espejos), y donde a ratos es posible dilucidar quiénes somos en los más pequeños detalles o en nuestra potencial muerte diaria. Sea como sea, los que nos quedamos observando, no podemos evitar fijar la mirada y esa extraña sensación que nos genera conectar momentáneamente con una rock-star en su particular espiral descendente (“hoteles de lujo/ con escobillas de váter negras/ no ver la mierda ajena/ ni la propia”). Quizá por ese desgarrador deseo de no querer ser salvado de sí mismo.

16 de junio de 2014

EL HOMBRE QUE MATÓ A MICHAEL HUTCHENCE

Bueno, pues ya está aquí el tan esperado poemario de J. Malone Miller, El hombre que mató a Michael Hutchence.
Quienes me conocéis sabéis mi extraña relación con el poeta australiano. Leyendo el poemario tal vez os aclare algo u os confunda más, pero creo que es un trabajo original, raro, muy alejado de trabajos míos como poeta, extenso pero no difícil. Confuso, caótico, extraño...


os dejo el enlace para pillar el libro AQUÍ, rápido que vuela


Lo publica la editorial Lupercalia, una casa que arriesga en cada libro, una gozada!!!
La portada es un retoque a partir de una fotografía excelente de Jorge Lázaro