8 de noviembre de 2010

Fantasía

RELATO CORTO
incluído en el nº28 de VOLUMENOLEGAL (VNL)


Tengo una fantasía sexual recurrente cada
vez que salgo de compras con mi esposa.
Imagino que el mundo se acaba con una
definitiva explosión nuclear y únicamente
sobrevivimos los que en ese instante
estamos en el Zara de turno. Me siento un
vikingo premiado en vida con un ejército
de walkirias.


Escruto mientras salivo a todas las
dependientas que doblan camisetas.
Me muevo disimulando ver ropa cuando
realmente puntúo sus culos apretados
dentro del uniforme. Me deleito pensando
el orden en que me follaría a todas las
mujeres del local. Ninguna tiene la vida y la
muerte bordada en la boca. Las más
jóvenes no saben andar en tacones y las de
mi edad comienzan a notar los efectos de
la gravedad, pero me lo haría con todas.
Excepto con una gorda cuarentona que
regaña a una preciosidad quinceañera y
una abuela desorientada entre pantalones
cagones. Aunque seguramente hiciesen un
gran papel cuidando a la prole.


Primeramente, me olvidaba, me cargaría a
los dos o tres tipos que como yo, bordan su
labor de hombre perchero. Antes de que
supieran reaccionar les sacaría la nuez con
unos botines de tacón de aguja. No me
recreo mucho en ello, la fantasía es
básicamente sexual y tampoco en tener la
ciudad a mis pies. Tampoco pienso en lo
que dejo atrás. Es sólo sexo.


El bolso de mi mujer y su chaqueta
esconden mi erección. Supongo que mi
mujer lo pasaría fatal teniendo que
renunciar a mi exclusividad. El mundo
depende de mí y de mi esperma.
Debería dejar a un lado mi obsesión por las
corridas faciales y el sexo anal para no
malgastar mi preciada simiente, aunque
seguro que sus menstruaciones se ponían
de acuerdo y les salía el tiro por la culata
(nótese el juego de palabras). Lo peor sería
la mezcla de sangre entre los hijos de mis
hijos, habría bastantes posibilidades de que
salieran medio mongólicos. No es mal
principio para quienes están destinados a
reinar.


A todos nos toca de cerca.

3 comentarios:

juanito dijo...

Joder podrías hasta crearte tu propia religión!!!

Asun dijo...

Jajaja, que va a ser de mi después de lo leido, si entro a comprar alguna camisa a mi chico en esas tiendas donde solo te atienden hombres trajeados.
Tienes una gran imaginación sexual y lo mejor eres capaz de plasmarla en un relato corto... o largo según como se mire ;).

Rufino U. Sánchez dijo...

Genial. describes bien un día de compras de cualquiera de nosotros.

PD a la tienda de mi mujer ni te acerques, seras hombre muerto.