13 de febrero de 2011

LAS CHICAS DE MI CIUDAD

A David Molinero, mi primo Tito; por compartir mocos en la bata de la abuela,
balones ahuevados y heridos, tequilas, cubatas y algún Asturlat de fresa.
Y ahora pañales.
Y cómo no, por haber sufrido en sus carnes a las chicas de mi ciudad.

LAS CHICAS DE MI CIUDAD
No te cambiaría por nada
pero todo es negociable
Antonio García Villarán

Las chicas de Valladolid tienen ganada a pulso
la fama de ser tremendamente ariscas.
Creo ciertamente que esta ciudad señorial,
capital en su día de un gran imperio,
es una verdadera escuela
para el adiestramiento en técnicas de seducción. No

sabíamos nada del amor; no estaban Cohen y Benedetti.
No éramos poetas. No sabíamos mentir. Ante la promesa
de un beso se paraba el mundo,
igual que cuando El Buitre pisaba un balón en el área.

Con todo, nunca nos faltaron chicas con cuchillos
afilados para los idus de marzo, dispuestos a perder
la vida por unos ojos de cuarzo. Nos invitaban a sus casas
de padres ausentes y alquilábamos zancos para bajarles
la luna y así desabrochar un botón más de la camisa.
Únicamente teníamos que hacerlas reír, meterlas
mano cuando ellas quisieran. Era bastante divertido
salir con aquellas chicas de Pucela.
Hoy dejaron de suspirar, la poesía está cautiva
dentro de la funda de sus almohadas. Nos han pillado.
Desdeñan la risa. Ordenan: no hagas planes esta tarde.
No suele fallar, nos necesitan para bajar las ventanas y
limpiarlas, llevar a lavar el coche u ordenar el puto trastero.

Con un poco de suerte, a cambio,
nos dejan meterlas mano cuando ellas quieren.



Gracias a José Alberto Ferreras por inspirarme con su correo sobre las vallisoletanas. A ti también
va dedicado esto, por sobrellevar a las chicas de Pucela

11 comentarios:

MA dijo...

¡Ya será menos!
Seguro que son expertas en seducción. ¿No será que los chicos de Valladolid no saben interpretarlas?
Muy tiernos estos versos. Encantada de leerte.

juanillo dijo...

parece q las chicas de pucela no son muy diferentes a las granainas;
afortunadamente en Granada hay muchas erasmus borrachas (q esas tb merecen un poema)

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡

MA dijo...

Perdona juanillo, pero las granaínas somos misteriosas, sugerentes, sugestivas, seductoras, sensuales y con una "malafollá" inteligentísima.

Saludos, paisano.

Céfiro dijo...

No sé en Pucela pero aquí en Granada hay mucho vicio. Lo que no quita que sigan disponiendo ellas.

juanillo dijo...

Jajaja, MA, a esas granainas yo no las conozco, si existen, son la excepción, y si realmente hay alguna como las q tu describes me enkantaria conocerla, jejeje.
Viva la malafollá y las guiris borrachas!!!
Saludos recíprocos paisana.
(Jorge¡¡ me mola este foro )

Anónimo dijo...

Gracias amigo. Con las pucelanas (muy guapas, pero sin manual de instrucciones) me rendí pronto: tengo poca paciencia. La emigración forzosa también ayuda...

Lo de las guiris borrachas en Sotabanco fue una posibilidad, pero muy poco explotada.

Alberto F.

pringaud dijo...

MA: hola, ¿cómo te llamas?
a ti qué te importa, gilipollas.
creo que sí sabemos interpretarlas

Juanillo: gran canción de Francisco Nixon la de erasmus borrachas

Anónimo: !!!!!

MA y Juanillo: no puedo contradecir a ninguno por ignorancia sobre las mujeres granadinas

Céfiro: si eso es verdad me mudaré a granada cuando mi mujer se canse de mi

José Alberto: nacimos demasiado pronto, ahora creo que no hay ni que hablar con esto de internet.
llama un finde que vengas

gracias a todos

MA dijo...

No hombre, no me importa decírtelo. Me llamo Catwoman (a esto se le llama "malafollá granaina")
Besitos.

pringaud dijo...

MA: me expliqué mal, no preguntaba tu nombre, quería representar una escena de acercamiento hacia una vallisoletana con el ánimo animoso del refocile y la reacción de las pucelanas, lleno de desdén y altivez cortante.
de todos modos, gracias, aceptamos catwoman como animal sin domesticar

MA dijo...

Si le gustaras te hubiera dicho el nombre y el teléfono sin rechistar, amedia voz.
Y fíjate, ignorante yo, que creía que pucela era un pueblo de Valladolid. Todos los días se aprende algo.
Por cierto, no conozco a nigún/a pucelano/a. Sólo se que pronuncian las -s y las -d finales de las palabras de maravilla (yo soy incapaz, me cuesta horrores)