1 de noviembre de 2011

EL SECADERO DE IGUANAS

Un desierto donde las iguanas van a dejarse morir en manada, un motel regentado por un matrimonio de mediana edad en medio de la nada.
A priori, el secadero de iguanas, primera novela del poeta Pedro Andreu, no parece dar para mucho. Es ahí donde reside el mérito del mallorquín, convierte una atmósfera de soledad y quietud en un regalo frenético y trepidante que te atrapa desde el principio. Te obliga a meterte en la trama como hacía tiempo nadie conseguía que lo hiciese. Los protagonistas, atrapados en el fin del mundo, con perfiles trabajados y excelsamente conseguidos, invitan a la empatía total y sin fisuras. Según se lee, un desasosiego interno quema como el orujo de saurio, el libro impide ser dejado a un lado para comer siquiera, te imbulle en su mundo.

El final, desolador y cruel, no hace sino dejarte un nudo en la garganta, con ganas de llorar, de destrozar cristales o gritar.
Gran debut de Pedro Andreu como narrador, a la altura, y ya es complicado, de su nivel como poeta.

Lo peor, la distribución patética de la editorial Portal Editions, que hace que esta perla se pueda perder en la nada. Pero un consejo, búscala, pídela, es un libro impresionante.

3 comentarios:

Céfiro dijo...

A ver si llega a Granada.

juanito dijo...

Te haremos caso

Hostal mi loli dijo...

Habrá que leerlo. Un abrazo.